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Borrachera, peleas ir medio desnudos por
las calles, daños el mobiliario urbano, en eso se están
convirtiendo nuestras despedidas de solter@s, algo esperpéntico
si vemos el trato que reciben los novi@s durante su fiesta
con ¿amig@s?.
Los futuros cónyuges recordarán este día
por la cantidad de mierda que le echaron por la cabeza, el
ridículo traje o adorno fálico que le hicieron
ponerse o la “Gran atracción Vaquilla-Boy”.
A veces pienso que no podemos soportar, que dos personas
van a intentar buscar felicidad compartiendo una vida, y descargamos
sobre ellos nuestras miserias humanas.
Deseo que este tipo de comportamientos y tanta desfachatez
mental pasen de moda en nuestro municipio.
Uno debe posicionarse, ante la sociedad que le toca vivir
y no debe aceptar ciertas conductas sociales tales como las
que aquí denuncio.
Querer el lugar en el se vive, supone intentar mejorar lo
que nos rodea y no me voy a callar ante el cinismo e hipocresía
de este tipo de comportamientos, ni puedo, ni quiero hacerlo.
Es importantísimo la sensibilización de los
jóvenes y adolescentes para que den una respuesta negativa
a este tipo de conductas.
Nuestras instituciones públicas deben hacer un llamamiento
para que la ciudadanía sea consciente del deber que
tienen de combatir estos comportamientos desde su origen,
en su vida diaria, con sus amigos y familiares, en la actividad
laboral, en el instituto, condenando comentarios, gestos y
actuaciones.
Nos debería avergonzar, especialmente a los hombres
este tipo de comportamientos. Ser hombre no es cuestión
de “genitales”. Hay tanto “macho”
mariconeando por la vida que da miedo.
A las mujeres les ha dado por ir imitándonos cada
vez mas y las despedidas no son una excepción. El que
las personas debamos ser iguales en derechos y deberes no
significa que tengamos los mismos gustos e intereses. La igualdad
es un derecho, que no supone la imitación al macho.
La igualdad se conquista cambiando nuestra mentalidad.
Produce bastante terror es que haya feministos y feministas
que, desde su atalaya de sabelotodos, pretendan hacernos creer
que la igualdad supone hacer la mismas cosas hombres y mujeres.
No es mejor acaso que yo cambie la rueda pinchada.
Me indigna ver en donde termina las ilusiones de las mujeres
que han luchado por la igualdad y ahora parecen olvidarse
de ello queriendo suplantar con su radicalidad feminista ese
rol que el hombre ha mantenido a lo largo de muchos siglos
desde su ángulo machista imitándoles en todo.
Por último y sin ánimo de ser “corrector
de conciencias” pido que cambiemos la realidad para
que este tipo de conductas no pasen desapercibidas.
Un saludo para “tod@s”
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